EL ARTE COMO LA BELLEZA MÁS PURA
La familia Montesco era una
familia reconocida por su padre Gustavo, un gran abogado, se podía decir que
era considerado el mejor de todos en la ciudad, esta familia la integraba su
esposa Verónica, sus tres hijos, dos de ellos hombres Fito y Martín, y una niña
llamada Lula.
Gustavo y Verónica querían que
sus tres hijos tuvieran un futuro en el que su camino fuera lleno de éxito,
pero ellos creían que para tener éxito en su vida sus hijos debían estudiar
carreras que satisfaciera el gusto de ellos como padres, mas no el de sus
hijos, por ejemplo, Gustavo quería que su hijo mayor Fito estudiara Medicina,
que Lula estudiara Leyes junto con su hermano menor Martín, ¡ay Martín! Un
hombre lleno de luz y potencial, su más anhelado sueño era estudiar
Arquitectura, él siempre representaba por medio del arte la libertad, aquella
libertad que no sentía, ni tendría al dedicarse toda su vida en una profesión
en la que no se identifica. Martín era el mejor creando diseños de muchas cosas,
detallaba siempre todo tipo de estructuras como edificios, casas, y hasta
estatuas. Tanto así que hasta llegaba a detallar la naturaleza, le encantaba ir
y sentarse en un bosque que quedaba cerca de su casa y admiraba la belleza
verde, belleza que por desgracia las personas se han encargado de destruir, él
opinaba lo siguiente; - ¿Las
personas parecen o se hacen las ciegas?
¡Somos tan valiosos y afortunados que ni siquiera nos damos cuenta! para muchos el verdadero valor está
en lo superficial, y no en lo natural y espiritual.
Martín siempre demostró su interés por el arte, guiado hacia la
Arquitectura, incluso llegó a nombrarle un par de veces su aspiración por
estudiar Arquitectura a sus padres, pero
su madre Verónica opinaba que el arte no tenía ningún valor, porque este
simplemente era una mezcla de colores y figuras, y que no tenía ningún fin
prospero en la vida. Lo que ella veía simple y sin gracia, para Martín era lo
más valioso y puro, él se hacia el de los oídos sordos con comentarios como los
que hacia su madre, porque otros de sus conceptos sobre el arte era;
- El arte no se critica, el arte se siente y de este se aprende.
Ya era hora de que Martín hablara
con sus padres, ya que él consideraba que quien iba a vivir su vida era él, y
únicamente él. Sabía que se debía ser agradecido con el apoyo que brindan los
demás en su vida, pero también consideraba que la felicidad está en nuestra
decisión, - ¿Quién mejor que
nosotros mismos para saber que nos hace feliz?
Martín una tarde esperó en la sala de la casa a que su padre Gustavo llegara junto
con su madre Verónica; justo cuando escucha llegar el auto de sus padres,
Martín se prepara para recibirlos. Cuando sus padres ingresan a la casa, él les
hace un llamado y les dice – Padres hay algo súper importante que quiero
compartir con ustedes, y “sé que me van a apoyar” (lo decía con sarcasmo). Así este
les platica que se inscribirá a una
academia para estudiar su sueño, su verdadero camino hacia el éxito y sobre
todo hacia la felicidad, ese sueño era ser un gran Arquitecto, en el cual por
medio de sus pinturas y de sus creaciones va a transmitir innovación y belleza
pura. Su madre muy enojada le dice, -
¡Martín esto ya lo habíamos hablado antes, y ya sabes lo que opino frente
a eso!, y Martín le responde – Exacto madre, no se me ha olvidado cual es tu
concepto respecto al arte, ya diste tu opinión, ahora falta mi decisión y que
es lo que me hace feliz. Su padre Gustavo realmente no se mostró enfadado, ni
en contra de su hijo, pero lo que si quería él era hacerlo cambiar de decisión,
pero esto no funcionó, Martín sabía que ser el mejor de los mejores le
costaría, pero jamás lo vio imposible.

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